Nov 7

Peregrino da fe

Peregrino da fe

No en el anunciado olor de multitudes, pero sí arropado por decenas de miles de fieles, Benedicto XVI situó ayer a Galicia en el centro del Viejo Continente durante las casi ocho horas que permaneció en la comunidad. Emulando a su antecesor en el cargo, Juan Pablo II, el actual obispo de Roma erigió a Compostela, junto a su Camino, en altavoz del europeísmo y la revitalización de los valores cristianos que él con tanta vehemencia suele propugnar. Esquivó a la lluvia y a las nieblas burló. Arribó en un vuelo dentro del cual había lamentado el «anticlericalismo nacido en España», hilvanando un discurso de tono diametralmente opuesto al que luego, ya en tierra, construiría. A bordo de un papamóvil para muchos demasiado veloz, a diestra y siniestra entró en Santiago saludando, sonriendo. Cosechó vítores y ovaciones. Y, siempre que habló, lo hizo parcialmente en gallego. Sin estridencias recibió a la derecha y a la izquierda políticas, como sin incidencias también transcurrió en general su visita, la tercera de un pontífice a la capital gallega desde 1982.

Amaneció el 6-N húmedo y frío, en una ciudad tomada por la policía que a las ocho, en contraposición con las expectativas oficiales, todavía estaba desperezándose algo desangelada, huérfana de las retenciones circulatorias que las autoridades habían dicho temer y con las áreas de estacionamiento habilitadas para la ocasión semivacías. A lo largo de las jornadas previas, tanto los organizadores de la cita, el Arzobispado de Santiago, como las Administraciones central, autonómica y local habían convenido en elevar a 200.000, residentes al margen, los fieles aguardados.

Ayer, en cambio, el Gobierno español eludió cifrar la concurrencia efectivamente lograda, mientras que la Iglesia, por boca del coordinador general del evento, Salvador Domato, declinó estimarla anoche, aduciendo que «sinceramente» lo ignoraba. Arguyendo que a él no le competía, tampoco el presidente de la Xunta, instado a pronunciarse al respecto, se avino a ello. «Yo no me atrevo a dar un número», esquivó igualmente la pregunta el alcalde, Xosé A. Sánchez Bugallo. El único dato divulgado sobre la participación son las 14.000 almas que se reunieron en las plazas del Obradoiro y A Quintana, amén del interior de la catedral.

Cuatro encuentros privados

A lo largo del sábado, Joseph Ratzinger mantuvo cuatro encuentros privados con seis personalidades: uno, concertado el jueves, con el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE), y el nuncio apostólico en Madrid, Renzo Fratini, y otro, apalabrado prácticamente sobre la marcha, con el jefe del Ejecutivo gallego, Alberto Núñez Feijoo (PP), así como dos más que ya figuraban en el programa.

En el primero de estos últimos, «cordial y afectuoso», según la Casa Real, participaron los Príncipes de Asturias y tuvo lugar en Lavacolla, instantes después de que Felipe de Borbón hubiese agradecido en público a su interlocutor el «afecto» que profesa hacia España. En el segundo, más breve y celebrado justo antes de partir del casco histórico de regreso a la terminal, estrechó la mano del líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, horas antes de hacer lo propio, hoy en Barcelona, con las del presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, quien ayer sorprendió visitando en Afganistán a las tropas que Defensa tiene allí desplegadas.

En el corazón de Compostela, almuerzo y reposo al margen, el Papa exhortó desde la catedral a los católicos del país a continuar cofinanciando labores humanitarias y de caridad. Asimismo, regaló afectuosas palabras a los 700 enfermos, niños, ancianos y religiosos que lo esperaban dentro del templo, a la par que arrancó aplausos a los millares presentes en A Quintana y el Obradoiro; los más sonoros, cuando exclamó: «Moitas gracias».

Emotiva eucaristía

Además, tras comer con un centenar de cardenales y obispos un menú a base de productos típicos de Galicia preparados al modo tradicional, frente a la basílica presidió el acto central del viaje: una macroeucaristía emotiva, de profundo mensaje pastoral y solemne. Quienes la presenciaron in situ salieron del recinto maravillados con una propuesta musical rayana en lo delicioso, tanto en lo coral como en lo instrumental. Claro que para lograr una silla con vistas al altar hubo quien pasó hasta doce horas al raso haciendo cola, más otras nueve sentado. Abierto a las ocho, a las nueve y media el recinto ya se había llenado.

Oct 3

Pasado ya el furor de los grandes días del Xacobeo, Santiago de Compostela se prepara para la visita del Papa Benedicto XVI, que llegará a Santiago el 6 de noviembre y que se espera que congregue a más de 200.000 personas.

La capital gallega, y en especial el sector hostelero, lleva meses preparándose para la afluencia de turistas junto con los 800 voluntarios que atenderán las necesidades de los peregrinos y organizarán a los asistentes. Desde el mismo día del anuncio de la visita del Papa, se agotaron las reservas de los hoteles de cuatro y cinco estrellas, y al poco tiempo se ha extendido el interés a las pensiones y albergues, que colgaron el cartel de completo en todos los alojamientos de la ciudad para el primer fin de semana del mes de noviembre.

Esta situación de colapso en el sector hotelero llevó a agudizar el ingenio de muchos compostelanos, que han visto en la llegada del Papa una oportunidad para obtener jugosos beneficios a costa de alquilar sus viviendas a visitantes para esta fecha.

A diferencia de la zona que rodea a la Sagrada Familia de Barcelona –que el Pontífice visitará al día siguiente de su estancia en Santiago–, la ciudad compostelana carece de balcones de viviendas para alquilar a aquellos fieles que deseen seguir los actos religiosos que tendrán lugar en la plaza del Obradoiro. Por esta razón, algunos compostelanos han optado por ofrecer sus viviendas y alquilar habitaciones para que los turistas pasen ese fin de semana en la ciudad.

Con sólo echar un vistazo a internet se pueden encontrar alquileres, muchas veces a precios desorbitados. Un particular ofrece su vivienda en la zona del Camino Francés, por donde pasará la comitiva papal, por un precio de 2.900 euros. En la zona nueva de la ciudad, en los alrededores de la Plaza Roja, el alquiler puede llegar a los 2.500 euros pese a que el Sumo Pontícife no pisará esta zona durante su recorrido por la capital de Galicia.

En tiempos de crisis, algunos estudiantes también se apuntan al negocio y realquilan sus habitaciones por precios que oscilan entre los 250 y los 600 euros, compitiendo en el mercado como si de hoteles se tratase. Como ejemplo, un joven alquila su habitación en la avenida Romero Donallo por 200 euros la noche y, además, también ofrece recoger a los fugaces inquilinos en el aeropuerto y realizar una visita guiada a la catedral y otros sitios emblemáticos de la ciudad.

Pero no sólo en este caso se ofrecen este tipo de servicios complementarios; otras de las ofertas incluyen a mayores la posibilidad de disponer de otras instancias de la casa, como la cocina o la opción de disfrutar de un desayuno preparado para la ocasión.

Hoteles al completo
Pese a todo, estas nuevas alternativas para alojarse en Santiago no impedirán que los hoteles y pensiones de la ciudad ‘hagan su agosto’ en pleno mes de noviembre con la visita de Benedicto XVI. »Se espera un mayor colapso hotelero para el día 6 que el que tuvo lugar durante los días álgidos del Xacobeo», explica una representante de la Asociación de Hostelería de Santiago.

Teniendo en cuenta la gran demanda, los hoteles aprovechan para encarecer el precio de las estancias, por lo que pernoctar en la capital gallega el día de la visita del Papa superará el coste de una habitación en temporada alta. En el caso de las pensiones y hoteles de una, dos y tres estrellas, el precio llega hasta a duplicarse y una habitación que durante el resto del año no supera el precio de 50 euros, el 6 de noviembre sobrepasará los 100.

En los hoteles de mayor categoría, hacer noche en esta fecha puede valer hasta tres veces más que cualquier otro fin de semana, como es el caso del Hostal dos Reis Católicos. Con la visita del Papa, en el emblemático parador se sobrepasaron los 600 euros por habitación, cuando normalmente el coste no alcanza los 200.

Los hosteleros compostelanos advierten de que la mayor parte de las reservas efectuadas »son sólo para la noche del día 6» y se llevan a cabo por »grupos grandes, en su mayoría monjas o juventudes religiosas» que esperan asistir a la misa multitudinaria que ofrecerá Benedicto XVI en la Plaza del Obradoiro ante más de 10.000 personas.

Albergues
La mayor parte de los albergues también se encuentran saturados por la llegada masiva de grupos deseosos de ver al Sumo Pontífice, hasta el punto de que ese fin de semana se espera que sólo haya camas libres en el albergue de Monte do Gozo, que cuenta con el mayor aforo, pudiendo dar cabida a un total de 800 personas.

El responsable del albergue del Seminario Menor señaló que al poco de conocerse la noticia de que Benedicto XVI visitaría Compostela, se pusieron en contacto con él para acoger a los más de 800 voluntarios que harán posible la estancia.

Por su parte, otros hospedajes encuentran sus plazas cubiertas con las reservas de uno o dos grupos, como es el caso de la residencia de peregrinos de San Lázaro, que cubrirá sus 80 habitaciones recibiendo a un colegio de Mérida y a una asociación de montañeros franceses que esperan no perderse ninguno de los movimientos que realice el Santo Padre en la capital de Galicia.

Todavía hay vuelos
A pesar de que los hoteles y albergues de Santiago de Compostela completaron su aforo desde el anuncio de la visita de Benedicto XVI, no todo está perdido para los que se quieran acercar a Santiago de Compostela el día 6 de noviembre. Las compañías aéreas señalan que todavía es posible viajar a la capital de Galicia desde las ciudades conectadas con el aeropuerto de Lavacolla.

Algunas compañías de bajo coste ofrecen vuelos a Compostela desde algunas ciudades españolas como Málaga y Sevilla desde precios asequibles que oscilan entre los diez y los 20 euros. En el caso de la capital hispalense, mientras que volar a Santiago un fin de semana normal ronda los 15 euros, en el fin de semana en el que tendrá lugar la visita del Sumo Pontífice el precio puede llegar incluso a duplicarse, alcanzando los 30 euros.

Llegar a la capital gallega desde las principales ciudades europeas también es posible sin que suponga un gran desembolso. De esta forma, todavía es posible reservar vuelos para esta fecha desde Londres o Frankfurt por un precio de 15 euros, y a Roma por 30.

Además, las empresas de alquiler de coches desde el aeropuerto de Lavacolla manifestaron que sus vehículos todavía están a disposición de los usuarios para desplazarse por la ciudad compostelana en estas fechas.

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